Cuando reviso el correo de una empresa, una de las recomendaciones habituales es separar el correo automático —avisos, confirmaciones, facturas— del correo humano, poniendo el automático en un subdominio propio. Así, si un envío quema la reputación, se quema la del subdominio y no la del dominio con el que escribes a tus clientes.
Durante los primeros quince días de esta web yo no lo hacía, y en este mismo hueco lo reconocía por escrito. Mi motivo era que el plan gratuito de mi proveedor de envío solo admitía un dominio. El 21 de agosto fui a comprobarlo en vez de darlo por bueno, y resultó que era falso: admitía varios. Verifiqué el subdominio ese mismo día y el correo automático pasó a salir por ahí. Costó cero euros y veinte minutos.
Dejo escrito el error en vez de borrarlo, por dos razones. La primera es que el trabajo que vendo consiste exactamente en esto: ir a mirar el dato en lugar de repetir lo que uno cree recordar. La segunda es que una página que solo enseña lo que le sale bien no demuestra nada — cualquiera aprueba un examen que se ha puesto él mismo.
Un detalle técnico por si lo buscas en el panel de arriba y no lo encuentras: el subdominio de envío no aparece ahí, y es correcto. Solo envía, no recibe, así que no publica servidores de correo; el comprobador diría «sin MX» y marcaría un fallo que no existe. Lo que ves arriba es el dominio principal, el que recibe.